Denuncias sacuden el fútbol chileno
La noche del 12 de agosto de 1986, el programa de televisión Informe Especial emite un reportaje que causa un terremoto. Su título es “Viaje al submundo de los árbitros”. La investigación de Televisión Nacional de Chile presenta acusaciones graves sobre la integridad del deporte.
El exárbitro Robinson Luengo, quien dejó el silbato en 1981, revela un instructivo claro. Según su testimonio, recibió la orden de manipular el resultado de un partido para que terminara en empate. La instrucción era específica.
Luengo, quien además trabajaba como ingeniero programador, no cumplió el encargo a cabalidad. El resultado final no fue el solicitado y el colegiado recibió una llamada de atención. Su declaración sugiere que las presiones sobre los árbitros eran una práctica conocida.
Otro exárbitro, Rafael Hormazábal, va más allá y conecta el escándalo con la Polla Gol. Afirma que existía un arreglo relacionado con el popular pronóstico deportivo y que el 95% de los árbitros estaba al tanto. Incluso menciona que personas del periodismo deportivo conocían estos hechos.

Imagen: canal9.cl
El modus operandi del escándalo
La manipulación del juego y el sistema
La investigación del programa revela un mecanismo de manipulación que involucraba directamente a los árbitros. Según las acusaciones, existían órdenes específicas para influir en el resultado de los partidos, con el objetivo de que coincidiera con las apuestas del popular juego Polla Gol.
Un caso emblemático presentado es el duelo entre Ñublense y Colo Colo en septiembre de 1978. El árbitro de ese encuentro, Víctor Ojeda, vio cómo su equipo local se impuso por 2-1. La singularidad del resultado radica en que, según el reportaje, el único cupón ganador de esa fecha en Polla Gol fue pagado en una agencia que supuestamente pertenecía al mismo Ojeda.
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La denuncia agrega que el cupón ganador estaba registrado bajo el seudónimo “OREMA” y el premio ascendió a una importante suma de plata. Este episodio de 1978 es presentado como un ejemplo concreto de las operaciones que se estarían denunciando años después.
El exárbitro Robinson Luengo, por su parte, aporta otro ángulo. Tras retirarse en 1981, declaró que recibió un castigo por no lograr el empate que le habían solicitado para un partido. Además, su trabajo como programador le habría permitido modificar las evaluaciones de otros colegas.
Los periodistas Juan Cristóbal Guarello y Luis Urrutia O’Neil son quienes posteriormente profundizan estos elementos, dándoles mayor difusión. La investigación sugiere que el conocimiento de estas prácticas era amplio entre los actores del fútbol de la época.
Las claves del escándalo
El reportaje de Informe Especial no solo presenta acusaciones, sino que detalla mecanismos concretos de presunta manipulación. Según las declaraciones de Robinson Luengo, existía una directiva para alterar las calificaciones arbitrales, un proceso del cual él mismo participaba como ingeniero programador.
El caso del partido entre Ñublense y Colo Colo en 1978 se erige como un ejemplo emblemático. El triunfo de Ñublense por 2-1 coincidió con el único cupón ganador de la Polla Gol de esa fecha, el cual fue pagado en una agencia que supuestamente pertenecía al árbitro del encuentro, Víctor Ojeda.
La investigación periodística de Guarello y Urrutia O’Neil sugiere que estas prácticas no eran aisladas. Rafael Hormazábal afirmó que el 95% de los árbitros conocía de estas situaciones, implicando un conocimiento generalizado dentro del ambiente.
Lo que cambia después del reportaje:
- La integridad de los resultados históricos de la Polla Gol queda bajo sospecha pública.
- Se instala la duda sistemática sobre la imparcialidad del arbitraje chileno de la época.
- Los periodistas deportivos enfrentan cuestionamientos por su posible conocimiento de los hechos.
- El caso específico de Víctor Ojeda pasa a ser un foco de atención inmediata.
- La justicia deportiva se ve presionada a iniciar una investigación formal.
El escándalo trasciende lo deportivo y se conecta con el contexto de la época, donde el narcotráfico ya generaba sospechas de infiltración en el fútbol. El programa presenta esto como una investigación periodística, sin que exista aún un fallo judicial que confirme los hechos.
Lo que viene tras las acusaciones
El reportaje de “Informe Especial” del 12 de agosto de 1986 no termina con su emisión. Los periodistas Juan Cristóbal Guarello y Luis Urrutia O’Neil toman la posta y anuncian que profundizarán la investigación sobre los señalamientos realizados.
La difusión de estas graves declaraciones, presentadas como parte de una investigación periodística y no como hechos judicialmente probados, deja una bomba de tiempo en el fútbol chileno. El escándalo obliga a una reacción de los clubes y de la directiva del fútbol profesional.
El contexto de sospechas generalizadas sobre arreglos en los años 80, donde incluso se menciona la infiltración del narcotráfico, añade más presión. La credibilidad de los árbitros y de la Polla Gol queda en entredicho.
La pelota queda en el tejado de las autoridades.